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Encuentro con… Johan Galtung


11 enero, 2013
11:30a13:30

El viernes 11 de enero, en el aula 0.5 del Edif. Torreblanca, el sociólogo y matemático noruego Johan Galtung visita Encuentros con… . El profesor Galtung cultiva su sociología de la paz, el desarrollo, la política y la cultura, su epistemología taoísta, y su ética gandhiana y budista, a partir de estas experiencias y se proyecta al mundo entero. Es el creador de la perspectiva y la metodología de la “Investigación sobre la Paz” (Peace Research).

Maribel Hernández realiza la presentación.

Galtung demuestra que se puede hablar de memoria...

... y entusiasmar a la audiencia,

logrando que se le preste la máxima atención.

Explicando de manera cercana...

... y trascendiendo las fronteras de las disciplinas.

Galtung: el doctor de la paz
 
Por Maribel Hernández Sánchez y Miguel Ors Montenegro.
 
De vez en cuando la vida nos regala casualidades fantásticas, como el hecho de que uno de los pensadores y científicos sociales más destacados, prolíficos y comprometidos del panorama actual sea un enamorado de la costa alicantina. Desde finales de la década de los sesenta, el noruego Johan Galtung (Oslo, 1930), considerado el padre de la Investigación para la Paz (Peace Research), pasa largas temporadas en su casa de Alfàs del Pi, razón más que suficiente para detenernos a escucharle y para que esta tierra suya de adopción tuviera con él algún detalle (la Universidad de Alicante lo nombró doctor Honoris Causa en 2002, no estaría mal que la Universidad Miguel Hernández reconociera también a este alicantino universal). Hace unos días, los profesores y profesoras del Departamento de Ciencias Sociales y Humanas de la UMH tuvimos el inmenso placer intelectual de compartir con él unas horas. Pudimos aprender de un auténtico maestro cuya lucidez, a los 82 años, sigue siendo digna de admiración.
Galtung parecía estar llamado a ejercer la medicina. Hijo de generaciones de médicos y enfermeras, tuvo en su padre, un eminente doctor, a su primer referente moral. De él, cuenta, aprendió a combinar la teoría y la práctica vinculándolas a un valor fundamental: la vida. Un episodio de sus primeros años fue clave. Cuando los nazis invadieron Noruega, un barco de guerra dejó a unos 4.000 alemanes en un mar con cuatro grados de temperatura. Algunos de ellos pudieron sobrevivir gracias a su padre. ¿Nunca tuviste la tentación de meterles el bisturí un poquito más de la cuenta?, le preguntaría después. La respuesta fue, probablemente, una de sus primeras lecciones: su obligación era salvar vidas. No fue éste, en cambio, el caso de un conocido vecino de la familia, el noruego menos recomendable del siglo XX: Vidkun Quisling (1887-1945), quien puso su ideología nazi por delante a su condición de noruego hasta convertir su apellido en sinónimo de traición.
De algún modo, el joven Galtung interiorizó esta idea de salud como referencia a la hora de pensar la paz, un enfoque que ha permeado su pensamiento con posterioridad. Se doctoró en Matemáticas y Sociología. Las primeras, recuerda, le enseñaron a pensar; las segundas le dieron las pautas sobre qué pensar. A partir de estas bases, ¿era posible entonces construir una ciencia para la paz? No solo lo era en términos epistemológicos sino, como demostraría, de manera aplicada sobre el propio terreno. Desde 1957, el noruego ha mediado en cerca de un centenar de conflictos, además, su negativa a cumplir el servicio militar lo llevó a realizar trabajo civil sustitutorio cuando esta alternativa ni siquiera estaba prevista legalmente y, más tarde, tuvo que permanecer seis meses en prisión como objetor de conciencia. Tras estudiar y trabajar en la Universidad de Columbia de Nueva York, con maestros como Lazarsfeld o Merton, regresó a Oslo donde fundó, en 1959, el primer centro internacional de investigación para la paz, el Peace Research Institute (PRIO), al que acompañaría años después, la primera revista académica dedicada a esta materia, Journal of Peace Research (1964); ambos siguen siendo hoy día dos referentes en el ámbito de los estudios de paz.
A Johan Galtung le debemos un incansable trabajo por la paz en prácticamente todas las direcciones. Fruto de éste son sus más de 150 libros publicados en 30 idiomas y unos 1.600 artículos. Nos ha ayudado a entender el mundo contemporáneo gracias a sus teorizaciones sobre el conflicto (que él define como ‘dos o más partes que tienen objetivos incompatibles entre sí’) y la violencia (su clásico triángulo de las tres violencias, directa, estructural y cultural); o a la distinción entre ‘paz negativa’, entendida como la ausencia de enfrentamiento violento, y ‘paz positiva’, basada en la equidad –cooperar en un beneficio mutuo-, la empatía –ponerse en la piel del otro- y la armonía –sentir como propios el sufrimiento y la alegría del otro-. Por otra parte, nos estimula a ir un poco más allá, cuestionando esa tendencia tan propia del modo de pensar occidental de contemplar la realidad en términos dicotómicos (el bien y el mal, blanco o negro, conmigo o contra mí).
Poder dialogar con alguien como Johan Galtung, que ha recibido el Premio Nobel de la Paz Alternativo (1987) y el Premio Gandhi (1983) y que ha recorrido el mundo en los últimos sesenta años consolidando su ciencia para la paz en los cinco continentes, suscita irremediablemente numerosas preguntas. ¿Cómo ve alguien de su trayectoria la España actual, este país que tanto ha cambiado desde que la recorriera en autoestop por primera vez a principios de la década de los cincuenta? En su opinión, estamos siguiendo una dirección que solo nos conduce de vuelta al subdesarrollo y se le está poniendo todo el talento posible a la tarea. Recomienda, contrariamente a lo que se está haciendo, algo que ya existía a finales del siglo XIX: instituciones de ahorro locales que permitan recoger una parte significativa de los salarios de forma que esa misma institución pueda ofrecer préstamos a empresas y personas, favoreciendo así la creación de cooperativas que puedan ayudar a reducir las cifras del paro, especialmente el juvenil. Además, resalta la importancia de la desobediencia civil como la única manera de evitar la resignación. Galtung reivindica el valor del debate, del diálogo como proceso en el que se entrelazan preguntas críticas con respuestas constructivas, algo, lamentablemente, tan escaso en estos tiempos.
 
Maribel Hernández Sánchez es periodista y está realizando su tesis doctoral en la UMH. Miguel Ors Montenegro es profesor de Historia del Periodismo en la UMH.
 


10 enero 2013